Durante administraciones priistas se descubrió que agentes de la policía municipal de Huixquilucan trabajaban para el crimen organizado.
Antes de que Huixquilucan fuera conocido como un municipio ejemplar para el Estado de México, hubo un periodo en el que sus ciudadanos vivían con miedo y es que hasta la delincuencia estaba metida en la policía.
Los siguientes casos ocurrieron en el periodo 2011 y 2015, años en los que el municipio estuvo gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Policía de Huixquilucan y “La Mano con Ojos”
El 23 de mayo del 2011, la agencia de noticias Notimex informa que 16 policías de Huixquilucan fueron detenidos por sus vínculos con el grupo delictivo “La Mano con Ojos”.
Según la investigación, los policías, a través de las cámaras del Centro de Mando de Seguridad de Huixquilucan, avisaban a los delincuentes sobre operativos que se realizarían en la zona, evitando con ello su captura.
A cambio de esta información y protección, recibían cantidades entre mil 500 y cinco mil pesos.
Tres años después, en octubre la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) capturó a Carlos Alessandro Ricalde Barocio, “El Ricalde”, ex policía municipal de Huixquilucan, quien fue señalado en 2011 por el líder del cártel de “La mano con Ojos”, Óscar Osvaldo García Montoya, “El Compayito”, de participar en el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos.
“Se ha podido establecer, además, que se desempeñó como policía municipal de Huixquilucan, entre 2003 y 2009, tiempo en el que comenzó a colaborar con el grupo delictivo encabezado por los hermanos Beltrán Leyva, junto con Óscar Osvaldo García Montoya, El Compayito”, informó el procurador Alejandro Jaime Gómez Sánchez, en ese entonces.
El último caso que mencionaremos ocurrió el 8 de diciembre del 2015, un día antes de que el gobierno cambiara de manos.
En ese entonces, Policías de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) intentaron asaltar, con armas de la corporación, a un cuentahabiente que iba custodiado por un par de guardaespaldas, lo que derivó en una balacera en pasillos de la plaza comercial Espacio en Interlomas.
Se les vinculó con por lo menos cuatro robos a sucursales bancarias y joyerías en ese año.