El pasado 8 de julio del presente año el ex ministro de Japón, Shinzo Abe, fue asesinado con un disparo por la espalda durante un discurso de campaña. Su funeral se llevó a cabo el día de hoy y esto causó controversia entre el pueblo japonés.
El funeral de Estado que recibió el ex primer ministro de Japón es un honor reservado para las personas pertenecientes a la familia imperial, y tuvo un costo de 10.7 millones de dólares. Por esta exorbitante suma, miles de japoneses se indignaron y salieron a protestar. Alegando que era absurdo que el gobierno decidiera invertir esa cantidad de dinero en el funeral de una persona que no era querida en su país, mientras hay personas que sufren por el ciclón tropical que tocó tierra días antes.
El lunes, cuando dieron inicio las protestas, salieron a las calles un total de 10.000 mil personas exigiendo que el funeral se cancelara. Un hombre, cerca de la oficina del primer ministro en Tokio, se prendió fuego y dejó por escrito su descontento con el evento que tenía planeado realizar el gobierno de Japón a Shinzo Abe.
Los jóvenes japoneses también tomaron las calles, manifestando que las generaciones más jóvenes tenían que empezar a preocuparse más por su futuro.